Los orígenes de Alpedrete: la Prehistoria entre menhires y dólmenes

 Los orígenes de Alpedrete: la Prehistoria entre menhires y dólmenes

Mucho antes de Roma, antes incluso de la Historia escrita, Alpedrete ya era un lugar conocido, transitado y sagrado.

Hace unos 4.500 años, cuando la Sierra de Guadarrama era un territorio de pastos, rutas ganaderas y creencias ancestrales, el ser humano dejó en Alpedrete una huella indeleble: menhires, estelas decoradas y uno de los dólmenes más importantes de la Comunidad de Madrid. Estas piedras no son mudas. Hablan de territorio, poder, ritual y memoria.

Este artículo recorre la Prehistoria de Alpedrete, desde el Neolítico final hasta el Calcolítico, para comprender por qué este enclave fue clave mucho antes de convertirse en pueblo.

Alpedrete en la Prehistoria: un territorio estratégico desde el III milenio a. C.

La arqueología sitúa los primeros testimonios humanos en Alpedrete en torno al 2500 a. C., durante el Calcolítico (Edad del Cobre), una etapa de transición decisiva entre el mundo neolítico y las primeras sociedades metalúrgicas.

En este periodo, el ser humano ya:

  • Vivía en comunidades jerarquizadas
  • Practicaba ganadería y agricultura
  • Conocía el trabajo del metal
  • Tenía rituales funerarios complejos
  • Y delimitaba el territorio mediante monumentos de piedra

Los yacimientos de El Cañal y Entretérminos confirman que Alpedrete no fue un lugar marginal, sino un espacio central dentro de las rutas prehistóricas de la Sierra de Guadarrama.

 el ser humano dejó en Alpedrete una huella indeleble: menhires, estelas decoradas y uno de los dólmenes más importantes de la Comunidad de Madrid

El Cañal: menhires en los caminos de la Sierra

El yacimiento de El Cañal constituye uno de los conjuntos megalíticos más singulares del centro peninsular. Aquí se documentaron tres menhires de granito, dos de ellos decorados, datados entre el Neolítico final y el Calcolítico[1].

¿Qué eran los menhires de El Cañal?

Los estudios de Paz García Gelabert (1993), Marta Díaz-Guardamino (1999 y 2010) y Jesús Jiménez Guijarro (1999) han demostrado que estos menhires:

  • Estaban situados en zonas de tránsito
  • Señalaban caminos ganaderos ancestrales
  • Delimitaban territorio comunal
  • Y funcionaban como referentes visuales y simbólicos

No eran simples piedras: eran marcas de poder y orientación en un paisaje compartido por pastores y comunidades móviles[2].

Características de los menhires

  • Material: granito local, abundante en Alpedrete
  • Altura media: entre 1,30 y 1,50 m
  • Decoración:
    • Zigzag vertical (posible simbolismo solar o identitario)
    • Tres líneas paralelas (interpretadas como marcas simbólicas o antropomorfas)

Todo indica que Alpedrete fue también un “taller” prehistórico, donde se trabajaba la piedra extraída de las canteras cercanas.

Caminos prehistóricos, calzadas romanas y cañadas medievales

Uno de los aspectos más fascinantes de El Cañal es su continuidad histórica.

Los caminos señalizados por los menhires:

  • Fueron usados más tarde por los romanos
  • Se convirtieron en cañadas medievales
  • Y aún hoy estructuran el paisaje serrano

La arqueología demuestra que las grandes vías de comunicación no se inventan: se heredan.



Entretérminos: el gran dolmen de Alpedrete[3]

El segundo gran hito prehistórico del municipio es el Dolmen de Entretérminos, situado entre Alpedrete y Collado Villalba.

Descubierto en 1934, fue durante décadas el único dolmen conocido en la Comunidad de Madrid[4].

Un monumento excepcional

  • Tipo: dolmen de cámara y corredor
  • Diámetro del túmulo: unos 30 metros
  • Datación: Calcolítico (2500–1800 a. C.)
  • Función: enterramiento de alto rango

El ajuar funerario hallado es extraordinario:

  • Hacha de cobre
  • Puñales y puntas de flecha
  • Cerámica campaniforme
  • Diadema de oro

Todo indica que el enterrado fue un caudillo o jefe tribal, lo que evidencia una sociedad ya estratificada y jerárquica.

El vaso campaniforme y la llegada de la Edad de los Metales

El dolmen de Entretérminos aporta una clave fundamental: la presencia de cerámica campaniforme, fósil guía del III milenio a. C.

Este elemento confirma:

  • Contactos culturales a larga distancia
  • Intercambios comerciales
  • Difusión de ideas, rituales y tecnologías

Alpedrete no estaba aislado: formaba parte de una red cultural paneuropea.

¿Cómo se construyó un dolmen de 30 metros?

La construcción de Entretérminos exigió:

  • Extracción de grandes bloques de granito
  • Transporte colectivo
  • Técnica constructiva avanzada
  • Coordinación social y liderazgo

Nada de esto es posible sin:

  • Cohesión grupal
  • Organización social
  • Autoridad central

El dolmen es, por tanto, una manifestación de poder, identidad y memoria colectiva.

Alpedrete, paisaje sagrado y territorio ancestral

La ubicación de los yacimientos no es casual:

  • Piedemonte de la Sierra
  • Cercanía a cursos de agua
  • Dominio visual del territorio
  • Abundancia de recursos: pastos, madera y piedra

Menhires y dolmen forman un mismo sistema territorial, visible y simbólico, que marcaba rutas, límites y creencias.

Conclusión: Alpedrete antes de Alpedrete

La Prehistoria de Alpedrete nos muestra que:

  • Fue zona de paso, explotación y ritual
  • Estuvo integrada en grandes rutas prehistóricas
  • Fue conocida, usada y marcada por el ser humano
  • Y dejó una huella monumental que aún hoy perdura

Antes del pueblo, antes de la Edad Media, antes de Roma, Alpedrete ya era un lugar importante.

Las piedras lo recuerdan.
Y nosotros tenemos el deber de contarlo.

 

Bibliografía

Archivo Español de Arqueología, 47, 1942 (Marqués de Loriana), "Nuevos hallazgos de vaso campaniforme en la provincia de Madrid"

DE ANDRES JALVO, F., Alpedrete. Algo de su historia, de su parroquia y de su patrona, Gráficas Don Bosco, Madrid, 1993, p.9

DIAZ-GUARDAMINO, M., “Las estelas decoradas en la prehistoria de la península ibérica”, tesis doctoral, Departamento de Prehistoria, Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2010

ESETENA, J., https://pasionpormadrid.blogspot.com/2013/04/el-dolmen-de-entreterminos.html

JIMÉNEZ GUIJARRO, J., DÍAZ-GUARDAMINO URIBE, M., “Los menhires decorados de “El Cañal” (Alpedrete, Madrid)”, Arqueología (GEAP, Porto), Vol. 24, pp. 61-72, 2000

 MENENDEZ PIDAL, R., Historia de España, Tomo I, Espasa-Calpe, 1975, p. 617

LOSADA, H. "Dolmen de Entretérminos". Trabajos de Prehistoria, 33, 1976, en http://www.colladovillalba.es/es/servicios-municipales/medio-ambiente/yacimientos-arqueologicos/

VACAS RODRIGUEZ, LUIS A., Apuntes para la historia de Collado Villalba, Alpedrete y los serranos, Imprenta El Arte, Madrid, 1977

VV.AA., Dibujos en la roca, el arte rupestre en la Comunidad de Madrid, Comunidad de Madrid, 2006, pp. 292 y ss.

VV.AA., I Jornadas de Estudios Sobre la Provincia de Madrid, Diputación Provincial de Madrid, Madrid, 1979

http://www.colladovillalba.es/es/servicios-municipales/medio-ambiente/yacimientos-arqueologicos/



[1] Los menhires fueron localizados durante la realización de la Carta Arqueológica de Alpedrete en 1993

[2] Del mismo modo, se han interpretado las pinturas y los grabados de los abrigos en relación con el paisaje circundante. La repetición de algunos motivos estaría indicando una unidad lingüística y un simbolismo común. Según su interpretación, podrían constituir una evidencia proto-lingüística de una variedad de grupos que vivían en una variedad de territorios en época neolítica. Serían dialectos tribales de un número limitado de lenguas (vv.aa.,).

[3] Actualmente, el “tesoro” o lo que queda de él, se conserva en el Museo Arqueológico Regional.

 El 30 de abril de 1992, publicado en el BOCM de 4 de junio, se inició la incoación por parte de la Comunidad de Madrid de un expediente de declaración de bien de interés cultural para el Dolmen de Entretérminos. En este sentido, La Ley 16/1998 de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid establece los Bienes de Interés Cultural como "aquellos que reúnan de forma singular y relevante características históricas merecedoras de conservación".

[4] El descubrimiento de la construcción megalítica del Dolmen junto a las joyas, enseres y cerámica así como restos de armas evidencian la Edad a la que nos referimos y se interpreta que el enterramiento pudo deberse a un ritual de un jefe tribal.

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