La Guerra Civil en Alpedrete: Breves pinceladas
Contexto histórico y estratégico
Alpedrete, en plena Sierra de Guadarrama y a unos 45
kilómetros de Madrid, se convirtió durante la Guerra Civil Española (1936-1939)
en un enclave estratégico.
Su ubicación lo situaba muy cerca de la línea de frente
(Guadarrama, Ávila, Segovia) y de las principales rutas hacia la capital, de hecho,
es en los límites de la actual comunidad de Madrid donde se defiende Madrid
durante 3 años. Por ello, fue escenario de paso de tropas, de operaciones
militares y refugio para civiles.
División social e inicio del conflicto
Al igual que en otros pueblos españoles, la todavía pequeña sociedad
de Alpedrete se polarizó con el estallido de la guerra. es cierto que en
Alpedrete no hubo combates ni grandes algaradas, pero algunos vecinos se unieron
a las milicias republicanas[1]
mientras que otros apoyaron a los sublevados. Sin embargo, en líneas generales,
la mayoría trató simplemente de sobrevivir en un clima de miedo y tensión.
El frente de Madrid y la vida en el pueblo
Durante los combates en torno a la capital, Alpedrete funcionó
como:
Zona de tránsito: paso de
soldados y de material militar, solamente en aquellos casos en los que las vías
principales no estaban funcionales.
Refugio de civiles:
especialmente mujeres, ancianos y niños que huían de los bombardeos en Madrid. Sin
embargo, no fue un lugar elegido por la mayoría, quizá debido a su tamaño,
Alpedrete aún era un municipio pequeño[2].
Apoyo logístico: aunque
no fue un escenario de grandes batallas, su cercanía al frente lo convirtió en
un lugar clave para la retaguardia.
Bombardeos y represión
La región madrileña fue escenario de bombardeos del bando
nacional para cercar la capital. Aunque Alpedrete no sufrió ataques masivos
como Madrid, por ejemplo, sí padeció apariciones aéreas, un ir y venir de
aviones de uno y otro bando hacia la sierra, donde Madrid resistía.
Tras la victoria del bando nacional, hubo represiones en España,
pero en Alpedrete, en comparación a su población y territorio, aparte de lo que
nos ha legado las fuentes documentales[3]
así como el relato de vecinos, se podría decir que no hubo mucha represión.
Se tiene constancia de algunos vecinos (menos de 10) represaliados
–cifras similares a los asesinados en el periodo republicano por motivos políticos,
aunque si observamos las checas, como la de Collado Villalba, la cifra
asciende-[4].
Detenciones hubo, en contraste, más que fusilamientos, aunque por lo general
como la mayoría de los vecinos de Alpedrete se mantuvo neutral en la contienda,
la situación fue menos dura e incluso, según cuentan, la mayoría de los vecinos
–del bando que fueran- se ayudaron entre sí.
Guerrilla y maquis en la sierra
Durante los primeros años del franquismo, la Sierra de
Guadarrama fue uno de tantos refugios del maquis (guerrilleros
antifranquistas). Estos guerrilleros solían esconderse y refugiarse en la
montaña (sierra) para, desde allí, realizar actividades de sabotaje, así como
emboscadas contra tropas nacionales y, en muchos casos, sobre todo, contra la
guardia civil. Aunque en Alpedrete la resistencia no fue masiva, sí hubo
actividad guerrillera en las montañas cercanas, perseguida con dureza por las
autoridades.
Como se observa, la sierra fue un refugio de guerrilleros,
como ya fuera en otras ocasiones –Guerras napoleónicas, guerras carlistas…-.
Consecuencias
Aunque no hay constancia, en Alpedrete, de una gran represión,
el miedo imperó durante la posguerra, así como el hambre y la escasez. Sin
embargo, ya durante el Franquismo, a partir de los años 50 y sobre todo ya con
los años 60, Alpedrete comenzaba a modernizarse, se encaminaba hacia un
crecimiento demográfico y poblacional, fruto de la cercanía a la capital, así
como de formar parte de un entramado de caminos donde su situación estratégica permitía
la comunicación.
Conclusión
Aunque Alpedrete no fue escenario de grandes batallas, la
Guerra Civil dejó una huella profunda en su población debido a la cercanía al
frente –Guadarrama-, el trasiego de tropas y armamento… a pesar de ser una zona
que se situaba estratégicamente, por suerte, no sufrió grandes bombardeos ni
matanzas.

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